| La
raza nos indicará no solo las características
físicas que tendrá un gato de adulto, sino
en parte su futuro carácter y necesidades de espacio
y actividad. |
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En
general los gatos de raza no sobrepasan el 1% de la población
total (mientras que los perros de pura raza congregan a más
del 60% de los ejemplares censados). Lo más habitual
en los hogares que conviven con un minino es que no se haya
meditado previamente la entrada del gato al hogar, sino que
ha sido fruto de una camada de algún conocido o familiar
o el acto loable de rescate de un gatito abandonado.

Solo
a medida que la calidad de vida ha aumentado en nuestro país
y la conciencia sobre tenencia de animales ha calado más
ondo en la sociedad, los futuros propietarios dedican más
tiempo a la elección de su futuro amigo. Hoy por hoy,
en España se crían muy poquitos gatos de raza
en comparación con otros países europeos como
Alemania o Italia, no obstante el crecimiento en los últimos
años ha sido espectacular y en la actualidad podemos
admirar hasta 20 razas distintas en nuestro país.
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La
raza persa sigue liderando el panorama felino con mucha
diferencia, siendo mayoritaria en hasta 10 veces respecto
a la segunda raza más criada en nuestro país,
el exótico. Después encontraríamos
a razas de pelo semilargo como el bosque de noruega, el
maine coon o el ragdoll. |

Al
igual que una animal recogido puede guardar traumas de por vida,
un animal criado en una jaula (como desgraciadamente es muy
habitual que se crien) puede plantear diversos y graves problemas
de conducta. Por lo que se puede decir que en sí mismo
no es mejor un animal de raza por serlo, sino que depende de
varios factores el que se pueda garantizar que nuestro amigo
será eso, un verdadero amigo y no un animal que nos plantee
reiteradamente problemas. Es por ello que deberemos de ser conscientes
que la única manera de cercionarnos de que el carácter
de nuestro futuro amigo será dulce y cariñoso,
será adquiriéndolo a un criador familiar que socialice
a los gatitos desde su nacimiento
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La
decisión de incorporar un gato y que éste
sea o no de raza o provenga de un criador, un albergue
o de la casa de algún conocido, solo nos concierne
a nosotros. Pero debemos tener la información suficiente
para decantarnos por la opción corecta. |
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La
heredabilidad del temperamento también es un hecho, no
solo ocurre en el ser humano, que es el "animal menos natural"
que puebla la tierra, sino que todos los animales (con especial
importancia en perros y gatos) heredan en buena parte los genes
que determinarán su carácter de adulto (al menos
heredarán una predisposición a la hora de desenvolverse
ante determinadas situaciones).
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Es
por ello que se debe de tener muy en cuenta el carácter
de los padres a la hora de adquirir un animal, éstos
deben ser sociables, cariñosos y confiados. Aunque
la socialización siempre será el punto
que más modificará el caracter de adulto
de un animal, la herencia del carácter también
es un hecho que no debemos ignorar. |
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