2- ¿Mestizo o de raza?

La raza nos indicará no solo las características físicas que tendrá un gato de adulto, sino en parte su futuro carácter y necesidades de espacio y actividad.

 

En general los gatos de raza no sobrepasan el 1% de la población total (mientras que los perros de pura raza congregan a más del 60% de los ejemplares censados). Lo más habitual en los hogares que conviven con un minino es que no se haya meditado previamente la entrada del gato al hogar, sino que ha sido fruto de una camada de algún conocido o familiar o el acto loable de rescate de un gatito abandonado.

 

Solo a medida que la calidad de vida ha aumentado en nuestro país y la conciencia sobre tenencia de animales ha calado más ondo en la sociedad, los futuros propietarios dedican más tiempo a la elección de su futuro amigo. Hoy por hoy, en España se crían muy poquitos gatos de raza en comparación con otros países europeos como Alemania o Italia, no obstante el crecimiento en los últimos años ha sido espectacular y en la actualidad podemos admirar hasta 20 razas distintas en nuestro país.

 

La raza persa sigue liderando el panorama felino con mucha diferencia, siendo mayoritaria en hasta 10 veces respecto a la segunda raza más criada en nuestro país, el exótico. Después encontraríamos a razas de pelo semilargo como el bosque de noruega, el maine coon o el ragdoll.

 

Al igual que una animal recogido puede guardar traumas de por vida, un animal criado en una jaula (como desgraciadamente es muy habitual que se crien) puede plantear diversos y graves problemas de conducta. Por lo que se puede decir que en sí mismo no es mejor un animal de raza por serlo, sino que depende de varios factores el que se pueda garantizar que nuestro amigo será eso, un verdadero amigo y no un animal que nos plantee reiteradamente problemas. Es por ello que deberemos de ser conscientes que la única manera de cercionarnos de que el carácter de nuestro futuro amigo será dulce y cariñoso, será adquiriéndolo a un criador familiar que socialice a los gatitos desde su nacimiento

 

La decisión de incorporar un gato y que éste sea o no de raza o provenga de un criador, un albergue o de la casa de algún conocido, solo nos concierne a nosotros. Pero debemos tener la información suficiente para decantarnos por la opción corecta.

 

La heredabilidad del temperamento también es un hecho, no solo ocurre en el ser humano, que es el "animal menos natural" que puebla la tierra, sino que todos los animales (con especial importancia en perros y gatos) heredan en buena parte los genes que determinarán su carácter de adulto (al menos heredarán una predisposición a la hora de desenvolverse ante determinadas situaciones).

 

Es por ello que se debe de tener muy en cuenta el carácter de los padres a la hora de adquirir un animal, éstos deben ser sociables, cariñosos y confiados. Aunque la socialización siempre será el punto que más modificará el caracter de adulto de un animal, la herencia del carácter también es un hecho que no debemos ignorar.

 

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